Serendipia negativa

Amable #nysta*, hoy es 14 d febrero y tal vez, estés preparando un bonito día de celebración junto a tu pareja a la que tal vez, conociste por una afortunada serendipia.

Pero viendo los acontecimientos de la semana pasada en Madrid, puede que no todas las serendipias sean afortunadas.

Si tienes tiempo para unas 500 palabras, te comento lo que opino sobre ello.

Los acontecimientos de Madrid a los que me refiero son la detención de dos titiriteros por enaltecimiento del terrorismo y la reacción ciudadana ante tal tropelía; muy superior a la reacción de las instituciones. Incluida el Defensor del Pueblo.

No te voy a dar detalles del asunto porque supongo que ya tendrás tu propia opinión al respecto. Pero sí me gustaría hacer ver que una serie de pequeñas casualidades pueden llevar a funestas consecuencia más propias de la Ley de Murphy.

¿Qué podría salir mal en una obra de títeres? Como mucho, que no fuera del agrado del público y que los titiriteros se quedaran más solos que la una al acabar la función.

Y sin embargo, dos jóvenes acabaron con sus huesos en la cárcel durante cinco días por algo que reproducía exactamente lo que representaban en su obra de guiñol. Es como si el universo les estuviera dando la razón.

Una vez expuesta mi opinión sobre el tema, vuelvo con lo de serendipia negativa.

Un estudio básico sobre la serendipia nos diría que su etimología no viene de raíces griegas o romanas. Sino de un cuento persa en el que se hace referencia a un cierto país que hoy día tiene otro nombre.

¿Cómo los clásicos griegos y romanos no se inventaron una palabra para algo parecido, cuando se pasaban el día en el ágora y la plaza debatiendo de los más diversos temas?

Alguna serendipia se tendría que dar de vez en cuando en sus debates y sin embargo, no fueron capaces de reconocerla.

Puede que por esto, pensemos que todas las serendipias tienen que ser afortunadas y sin embargo, hechos que menciono en este artículo apuntan a que también pueden ser desafortunadas. Aunque en este caso, las asociemos más a la Ley de Murphy; de la que, por cierto, tampoco hay referencias en los mundos clásicos griego y romano.

Comparando el cuento persa antes mencionado con la Ley de Murphy, se pueden intuir algunos detalles. Por ejemplo, cuanto más complicado sea un experimento, más fácil es que se produzcan errores desafortunados como nos recuerda el principio KISS. (tampoco recuerdo nada de esto en Grecia y Roma).

Partiendo de un experimento sencillo, es más fácil programar luego errores que más o menos se puedan controlar, una vez que el experimento haya funcionado bien.

Para las serendipias negativas sería suficiente con complicar el experimento y de esta forma, los errores serían prácticamente incontrolables y posiblemente, desafortunados.

Es por todo esto por lo que me gusta experimentar con prototipos sencillos cuyas serendipias suelen ser afortunadas.

*#Nysta.- Lector, comentarista o practicante del #nysmo.

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